Acabas de llegar a un alojamiento. Todo parece estar en orden. Pero algo te incomoda, un objeto mal colocado, un cargador que no pediste, un cuadro orientado hacia la cama. No sabes si es casualidad o si debes preocuparte.
La realidad es que los casos de cámaras ocultas en alquileres vacacionales existen, están documentados, e incluso han llevado a condenas penales. En Francia, filmar a una persona en un espacio privado sin su consentimiento es una infracción grave (Código Penal, art. 226-1). Pero antes de llamar a la policía o desmantelar todo, hay que saber qué buscar y qué no hacer.
Este artículo te ofrece las señales concretas, los errores clásicos y un plan de acción estructurado.



